Una comida, dos personas. Antes de que llegue la primera ración, uno de los comensales gira su teléfono y lo deja sobre el mantel con la pantalla hacia abajo. Hay quien lo interpreta como desconfianza, pero la explicación es otra: quiere librarse de las notificaciones y las llamadas entrantes y de la presión constante de estar disponible en todo momento. Al fin y al cabo, es solo una interpretación, y no se apoya en ningún experimento científico que estudie sus motivaciones. Lo que sí han estudi
Fuente: Genbeta