Paula, una ciudadana española que lleva cerca de dos años viviendo en Holanda, ahorra “entre 800 el mes que menos gano y 1.000 o 1.100 el mes que más gano”, pagando un alquiler de unos 2.000 euros al mes, agua y electricidad incluidos, de los que su parte es de 1.000 euros. “Sí que es verdad que es caro”, admite; la dificultad para encontrar alojamiento se debe a que, en sus palabras, “La demanda aquí en Holanda es muy grande y hay muy poca oferta”, lo que hace que los precios estén, a su juicio
Fuente: Genbeta